Final (de verdad)

¡Noooooo! Se escuchó un grito enorme que, con toda probabilidad, llegó hasta Ecuador. ¡No puede ser! ¡Me habéis derrotado, prácticamente, en el tiempo de descuento! ¡No! ¡Justo! El antídoto es perdonar, sin dudar, de todo corazón; veía  imposible ese perdón tras el daño que os ha ocasionado Petunia, pero no, sois demasiado buenos, no como yo – dijo Petunia con tristeza y a punto de llorar de rabia.

E, inmediatamente, cuando Cuca pronunció la última palabra , Petunia se despertó de su largo letargo, adquiriendo, de nuevo, la forma de flor pero, esperad, que todavía no ha acabado la transformación; la malvada flor recuperó su aspecto humano gracias al perdón de su prima Margarita y de todo el montón junto con Mari y el Sapito sabedor. 

Seguid leyendo que, sí, incluso hay más: Apareció en el rostro de la princesa Petunia un gesto de alegría, que nunca había había podido tener por su dureza de corazón y, acto seguido, comenzó a hablar:

¿Qué me ha pasado? No entiendo nada. ¿Dónde estamos? Querida prima Marga, ¿quiénes son todos estos? Solamente recuerdo que ayer fui a la fiesta a la que me habías invitado ¿verdad? Jo, es que ya no me acuerdo bien. Anda, pero si ahí están Paul (Or) y George (Yo).

Éstos, tras la ruptura del encantamiento, recuperaron su aspecto humano y también el Ruiseñor, que era el príncipe heredero del Reino de Los Pájaros del Precioso Color, antiguo amigo de Margarita y Petunia, pues su relación se enfrió cuando éste se marchó a otro reino lejano a estudiar.

– Tranquila, querida prima mía, Petunia, ellos son mis amigos, han sido invitados por mi padre a la fiesta de inauguración de este hermoso lugar – le dijo Marga a Petunia para que se tranquilizara.

– ¿Hermoso? Pues yo sólo lo veo todo impregnado de marrón y sin una flor – respondió, Petunia, sin entender nada.

– Sí, mira, espera, un segundo o dos, ya verás – comentó la princesa Margarita.

Y, por arte de magia, el sitio también cambió tras la anulación del hechizo: El lugar del color marrón desolador dio paso a un precioso vergel con una fuente central de la que manaba leche y miel.

– ¡Genial, Marga! Ea pues, celebremos la ocasión. ¡Qué feliz estoy! La verdad es que sigo sin entender nada, pero, a cada paso que doy, se me está ensanchando mi pequeño corazón; nunca había experimentado tanto gozo – dijo, Petunia, embargada de alegría.

– ¡Claro! ¡Tienes razón! Empecemos a bailar al son de esta canción:

“Estamos muy alegres

en este lindo vergel.

La envidia se ha marchado

y el odio también.

Petunia está alegre 

y nosotros igual.

La bruja se ha enfadado

porque el antídoto

hemos encontrado.

Y ¡qué se le va a hacer!

Pues, ¡nosotros estamos realmente bien!

– Margarita, perdona, hermosa prima, ¿qué es eso de la bruja Cuca y del antídoto? – preguntó, Petunia, pues seguía muy intrigada.

– Nada, tranquila, Petunia; simplemente, es una canción festiva por esta maravillosa situación – dijo Marga, porque no quería preocupar a su prima, ahora que todo estaba mejor. Tranquila, sigamos bailando al sol de la canción, que la fiesta acaba de empezar.

– ¡Me habéis vencido esta vez, pero volveré! – dijo Cuca, que también varió. La malvada bruja se convirtió en una pequeña cucaracha muy negra y, a su lado, apareció una caja gris – azulada; en su interior, se encontraba… A ver, a ver, ¿qué creéis que había ahí? Pensamos juntos ¿vale? A la de tres: 1, 2 y… 3. Sí, muy bien, lo habéis acertado: Estaba el medio corazón de Petunia que, nuevamente, por arte de magia (o de amor) se posicionó al lado del otro medio y, así, más contenta se quedó.

– De verdad, seguro que me estáis ocultando algo, porque nunca me he sentido tan inmensamente feliz. Y, prima, creo que esto es gracias a ti – comentó, Petunia, en tono de agradecimiento. ¡Ay! ¡Crack! Creo que he pisado algo ¿Qué será? Uy, era una cucaracha ¡Qué raro! Tendremos que fumigar, pues no es de recibo que tengamos plagas ya en este recién estrenado lugar.

Y así, queridos lectores, terminó la Bruja Cucaracha, por tener un corazón tan atroz y sembrar el mal en toda región.

Pero, me imagino que todavía queréis saber algo más ¿verdad? Vamos allá: Todo el orden anterior se restauró gracias a Mariquita Pizpireta, el anciano Sapo Azul – Grisáceo, la Princesa Margarita y todo el montón de personajes y personas – personajes con buen corazón. Así, el Campo de Giramares, nuevamente, se llenó de amor al igual que los habitantes de aquella región.

Y, queridos todos, esta historia, tras un sinfín de peripecias, se ha terminado. 

Moralejas últimas:

El mal nunca vence o (si lo preferís) no hay mejor manera que derrotar al mal con el bien.

La importancia del perdón para ensanchar el corazón.

El daño que causa la envidia en uno mismo y en los que se tiene alrededor, hasta el punto de convertirnos en un horrible monstruo, aunque, en apariencia, todo siga igual.

 

Dedicado a todas aquellas personas que siguen haciendo tanto bien en este “mundo de locos” con las únicas armas del amor, la paz y la reconciliación y, como no, a todos los que me habéis leído desde la primera entrada.

¡Gracias desde lo más profundo de mi pequeño corazón!

P.D: No os penséis que es una despedida, pues dentro de nada vuelvo con nuevas historias; tenéis Esthercilla para rato jijijijiji 🙂

 

 

 

 

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2 pensamientos en “Final (de verdad)

  1. No se de dónde te puedes sacar tantas cosas,personajes…que imaginación !!me gustaría que el próximo no fuese tan fantasioso. Vamos ya estoy esperando la próxima entrada que como sabes no me puedo bajar libros

    • La verdad es que yo tampoco lo sé muchas veces; creo que es cuestión de ponerse a escribir y siempre sale algo. Muy bien, petición aceptada; mi siguiente historia tendrá tintes más realistas (o eso espero). Ah, lo de los libros te lo arregla Fer. Un beso grande tía.

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