Nanita del niñito de los verdes luceros

   Duérmete mi niñito de verdes y temerosos luceros, duérmete ya, que la Luna con su fino manto te tapará, y un ejército de estrellas amorosas te mecerán.

  Duérmete tranquilo bonito, no dejes de soñar por el miedo a los fantasmas temerarios o a las quimeras de cristal, no dejes de soñar pues  el mar con sus ondinas te acurrucará hasta en el momento de volver a la intrincada realidad.

   ¡Ay! ¿Qué ha sido eso? ¿Por qué te sobresaltas? No sientas ningún temor, que lo único que se escuchaba en la lejanía era el latido leve de mi corazón, ya que quería sentirte cerca para darte el más puro amor.

    Descansa zagalillo mío, vuela entre las nubes de blando melocotón, mientras construyes junto a tu mamá un universo mejor.

     Descansa mi niñito de los verdes luceros, proyectando un jubiloso mañana nacarado y  alejado del negro dolor.

    Duérmete pequeño mío, mi lindo primor, queda tranquilo al pie de la verde ladera mientras eres acunado por un precioso tropel de estrellas fugaces. 

     Y, además, no dudes en acordarte de tu madre que guiará tus pasos en caso ocasión hasta llegar a la eternidad. 

    Duerme mi niñito, duerme sin cesar, descansa dulcemente, que mañana el astro rey saldrá y a cada uno de nosotros nos abrigará.

 

 

 

 

 

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